Cuatro - Onetti, Gilio & Carlos María Dominguez

Cuando María Esther Gilio se enteró que su compañero de tareas Carlos María Domínguez había incluido la anécdota que le contara sobre su primer encuentro con Juan Carlos Onetti en el libro que habían escrito, casi lo mata. "¡Traidor!", le gritaba a un sonriente Domínguez. Esa sonrisa hizo que Gilio se calmara; sonriera también y dijera: "Bueno, de todos modos fue un romance muy blanco, de adolescente". A continuación se reproduce el fragmento de Construcción de la noche que trata sobre ese encuentro.

CONSTRUCCION DE LA NOCHE, autores: Carlos María Domínguez - María Esther Gilio. Editorial Planeta 1993

Mientras trabajaba en su despacho de Reuter cierta tarde recibió una inquietante llamada. Ella tenía voz de adolescente, furia de adolescente, y toda la impertinencia de que es capaz una muchacha que quería conocerlo y había sido plantada en un café, junto a otros dos amigos comunes, Maggie y Flores. Onettti no sabía si arrepentirse o felicitarse, ahora que la mujercilla chillaba en el teléfono y había tomado su rosario: cómo podía ser que citara a una persona y no fuera, que si se creía que los demás no tenían nada que hacer para pasarse una hora esperándolo en un café y quién demonios se creía que era. En la primera cita, Onetti descubrió sus dieciséis años disfrazados de Michele Morgan, piloto y boina al tono, la loca historia de su lectura de El pozo, desde la salida del liceo hasta la puerta de su casa, una treintena de cuadras en las que fue sorteando el tráfico, las veredas rotas, la embestida de la primavera. En la segunda cita, sobre las rocas del río, él le dijo: ‘Voy a besarla’ y ella contestó: ‘Me parece bien’; en la tercera, mientras paseaban de mañana por el parque Durandeau, le estudió la nuca, el vello de la nuca infantil y caprichosa. ‘El deseo, me viene el deseo, a pesar de que pasé la noche con una mujer...’ A él le atraía su desenfado, el coraje con que iba al encuentro clandestino con un hombre que la doblaba en edad, su manera insensata de esconder el temor y de provocarlo. A ella le fascinaba poder interesar a un hombre alto, misterioso, de mirada ensoñada y andar perezoso. Sus amigos le advertían de la crueldad de Onetti, que ‘la iba a hacer puré’ , ‘a chupar como a un caramelo para después tirarla’, pero ella aseguraba que sabría cuidarse y, como les ocurría a las aguas donde se miraba Narciso, también ella se miraba en sus ojos. En la cuarta cita la muchacha lo apartó de su vida, con el pretexto de que se había entregado sexualmente a su novio. Años después volvieron a cruzarse en Buenos Aires, ella embarazada y lejana. Bajos los efectos de esa impresión Onetti construiría en La vida breve ciertos rasgos del personaje de Raquel, en la ficción hermana de la mujer de Brausen, presencia de una seducción sepultada tras un biológico, repulsivo embarazo. Desde aquella remota cita hasta la actualidad ambos cultivaron una amistad que fue creciendo con el paso de los años en una gozosa complicidad, abierta por el juego de la adolescente loca y el hombre del traje gris que le hurgaba la nuca, reiniciado cada vez que ella va a entrevistarlo para algún medio de prensa. "Yo he perdido mucho tiempo en eso que llaman amores o amorcillos, y no lo sabía -señaló Onetti una vez-. He pasado muchos años con una fijación sexual por una jovencita sin escribir una sola línea. Me decía a mí mismo: un día me pongo a escribir, por supuesto: malgastaba el tiempo sinperderlo. (...) Yo he sentido una gran atracción por las adolescentes. ¿Qué es lo que quiero decir? Que Nabokov , que ha escrito Lolita, no sabía nada de ‘lolitismo’. Si usted practica el ‘lolitismo’, jamás le puede hacer el amor a Lolila. porque usted tendrá entonces una mujer.

10 comentarios:

cienveces dijo...

Me encantó su post. Estamos entre escribir y amar, así estamos, entre observar la nuca de mujer para soñar con describirla y apurar el paso para invitarla a conversar.
Al fin y al cabo la vida no es tan complicada.
A veces.

julieta dijo...

Me encantó que me tratara de Ud.

Si, tengo un Onettiazo, no se me va, y bueh.
Alguien ( vero creo ) decía que Onetti era domingo, entonces me pasé la semana domingueando.

Vero dijo...

Sí, yo dije domingo, Onetti, y no me acuerdo cómo empezó, sé que en otro blog, pero ya no me acuerdo de nada, me mareo, mi cerebrito no da para hacer tantas conexiones. Bueno, es que hace un tiempo posteé algo relativo. Relativo y punto. No explico más. Fijate en mi blog (elinfiernodenuestrodescontento.blogspot.com ) el 5 de marzo. Un beso.

cienveces dijo...

Hay varias señoras señoritas a las que trato de Ud. porque no las conozco. Las trato hace tiempo, comentarios mediante, pero nada más, ni sé sus gestos, sus voces ni su andar.
A esas mismas otras veces, no sé cuando, las trato de vos.
Onetti es un escritor para toda la vida. Mi acercamiento a su mundo es firme pero cauteloso por las cuestiones que sacude. Sé que algún día voy a escribir algo muy puntual sobre "El infierno tan temido", pero supongo que no va a ser en el blog.

CinQue dijo...

Es muy bonito su blog. Felicidad.

Muaaaa

julieta dijo...

Ahí voy Vero

100 bueno.
El tema de lo que dispara Onetti es, a veces, doloroso. Cada tanto hace mal, si.

Mr mua, estem
Que pedorro, no?

vadinho dijo...

onetti me genera una especie de perverso bienestar, casi tan oscuro como cioran.

CinQue dijo...

Porque pedorro? jajajaja


Muaaa

Ombligo de los Limbos dijo...

"Vivir en el engaño es fácil, y aún más, es nuestra condición natural, y por eso no debería dolernos tanto"

El Ombligo de los Limbos trabaja en la frontera entre lo real y lo apócrifo, en ese extraño contorno entre lo que supuestamente es y lo que tranquilamente podría ser (y acaso seguramente sea).
El Ombligo es un programa periodístico cuyo referente es apócrifo. Ni fingidas ni auténticas, las noticias que se comentan son de la más absoluta actualidad: son reales, pues nosotros mismos las inventamos y las analizamos de un extremo al otro.

julieta dijo...

ahá